Mujer

Lo confieso: soy feminista. Por lo menos en ese significado que exige la igualdad de derechos entre hombres y mujeres. Siento pasión por las mujeres, con sus defectos y sobre todo por sus virtudes. Esas virtudes que se resumen en una capacidad de trabajo, inteligencia y sensibilidad extraordinarias.

Ni que decir tiene que apoyaré siempre cualquier iniciativa que impulse a la mujer a ocupar un espacio más importante en nuestras vidas, si eso puede ser.  Y sobre todo en lo que hasta ahora se le ha resistido, que es la capacidad de influenciar a la sociedad para hacer un mundo mejor. Ahí, donde esta constatado que los hombres no hemos llegado.

Los hombres tenemos una historia gobernando al conjunto de la humanidad. La evolución está siendo positiva en el progreso técnico, pero al mismo tiempo mediocre en lo que se refiere a otras cosas importantes. Creo que lo mejor que podemos hacer es aliarnos y dar algún día una oportunidad a mujeres preparadas para que lideren el cambio que necesitamos.

El cambio que necesitamos no es de maquillaje. El cambio que necesitamos es un cambio profundo, de fondo. No me refiero al paro en España o a la ley la Educación, que también. Me refiero sobre todo a los grandes desafíos que tenemos como humanidad, a los de gran alcance. A los que nunca se resuelven. Desafíos como son la lucha contra el hambre, el cese de conflictos bélicos, terminar con los grandes intereses creados (causa de la mayoría del resto de problemas), o de la sostenibilidad del sistema insostenible. Es probable que las mujeres tengan otra altura de miras para liderarlo.

Alguien decía que si los gobiernos que algún día tomaron decisiones para ir a una guerra hubieran tenido influencia de mujeres, quizás esas guerras se hubieran evitado. Los hombres somos despegados por naturaleza. No es que no queramos a nuestros hijos, pero si la decisión de enviar a un hijo a la guerra la hubiera tomado una mujer, buscaría seguro alternativas para evitarlo. La diferencia entre hombre y mujer hay que buscarla en la naturaleza y los sentimientos. Estos son básicos para tomar las decisiones importantes. Ahí somos distintos.

A los hombres nuestro ego nos ha llevado a donde estamos. A una lucha para ver quien la tiene más grande. Quiero decir: la tropa y el poder armamentístico para conquistar el mundo. Después de esto y de unos miles de años de historia, lo que tenemos es esto, egos descomunales, poderes acumulados inmensos y los problemas grandes sin resolver. Todo esto y aún peor: no somos todavía conscientes de que la violencia y la concentración de poder no genera soluciones. Que cien personas gobiernen al resto no tiene ningún sentido.

La mujer es la mitad de la población mundial y madre del resto. La mujer está preparada y cuando quiera y tome confianza, pues comenzaremos a ver cambios increíbles en nuestras vidas. Solo necesitan su oportunidad.

El proyecto que desarrollamos, Civitana,  va a ayudar a que este cambio se produzca. No es que desarrollemos civitana pensando en las mujeres. La verdad es que no. Civitana será una herramienta para hombres y mujeres. Sin embargo, estoy convencido que las mujeres le darán un uso particular para exigir y obtener la deuda histórica que la sociedad tiene con ellas.

Yo sólo espero que algún día las mujeres tengan su oportunidad.

Iván Nabalón FacebookTwitter

Published by Ivan Nabalón

1st in Europe of top 100 influencer worldwide by OWI: Disrupting digital identification industry. Founder Civitana.org, CEO at eID

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